miércoles, 27 de julio de 2011

El síndrome Ze

−¡Esta cueva ya es insuficiente para todos!
Lo pensó una y otra vez y otra vez y otra vez.  La palabra insuficiente no era del todo gráfica para significar su desaliento y enojo, pero no encontraba otro término, estaba harto.  Harto de ver entrar y salir a tantos, harto de que se le perdieran las pieles de sus hijos, ahora, casi esqueletos animados que jugueteaban con los cachorros de lobos que habían adoptado en su cueva, harto de ver tantos huesos apilados en los angostos corredores sin nadie que se dignara a sacarlos, harto de estar todas las noches pensando en lo mismo y lo mismo y lo mismo y lo mismo, hasta que la profusión de pensamientos, sentimientos, imágenes y frases, esa mezcla extraña de ideas y emociones, produjo un razonamiento que le hizo cometer una acción…  Una trascendental acción que contagiaría a sus siguientes mil ciento treinta generaciones.
Su mujer dormitaba en su hombro, sus hijos, inconscientes, sobre las piernas y vientre de su madre –de ellos-, y uno de los lobeznos se había quedado dormido sobre las partes íntimas de este protohombre.  No había forma de salir de aquel laberinto de piernas y brazos pero los pensamientos sobre la insuficiente capacidad de la cueva y la creciente población de la misma le hizo pegar un brinco y levantarse repentinamente.  La mujer se golpeó la cabeza con la pared rocosa, el ancestro canino corrió aullando asustado hacia una de las paredes y los niños siguieron dormidos.
De pie, se dio cuenta que tenía una erección. La mujer, acostumbrada a esos escarceos amorosos, deslizó sus piernas, apartó a los niños y se acercó tierna aleteando las pestañas como una brontosauria en celo, atropellando y arrinconándolo entre dos piedras.  Ze, se sorprendió, tenía dormidos los glúteos y esto nunca le había ocurrido.  Le hizo señas a su compañera que aquello no era lo que ella creía.  Se apartó enojada, pateando al lobezno que ya se había acomodado cerca de los niños dormidos y ahora volvía a correr aullando hacia una de las paredes.
Ze, agarró su mazo entre las manos; grueso, duro y grande.  Se sintió complacido y fuerte con aquella sensación de tener aquel garrote, símbolo del poder y del dominio.  Pensándolo bien, no tenía adversario en aquella cueva que ya lo tenía harto.  ¿Y entonces?  Se preguntó, entonces por qué siendo el más fuerte, quien tiene el mazo más grande y duro, por qué tengo que estar soportando este, este...  este...  no encontraba la palabra, este, este...  este... hasta que:  ¡Caos! Resonó en su bóveda craneal sacudiendo a los millones de neuronas que iniciaron a recopilar todas las emociones que aquella palabra había derivado.
Una a una, las neuronas fueron archivando conceptos, palabras, imágenes, sensaciones, experiencias, frases, recuerdos, y se dieron cuenta que era insuficiente aquel cráneo para apilar todo lo que se acumulaba y multiplicaba geométricamente en el cerebro de aquel hombre.  Hubo vibraciones intracelulares, bioelectricidad y otras asociaciones neuronales. 
La neurona principal tomó el control. Una milimétrica película viscosa la cubrió en su totalidad esparciendo en todo el territorio cerebral, el conocimiento de que ella, a la que rápidamente se adherían miles y millones de neuronas más, regía -a partir de ese momento- en aquella parte del cerebro.
Afuera, Ze, caminó por toda la cueva dando garrotazos en la cabeza y espalda a los que encontraba. En la oscuridad nadie atinaba a saber exactamente qué sucedía. 
Exhausto, lo sorprendió la claridad del día; estaba agotado y la erección seguía. Todos habían salido de la cueva. Revisó el lugar y constató que, salvo los huesos y algunos excrementos, sólo él estaba en la cueva. Se animó a salir. Afuera estaban todos, asustados, desorientados, gesticulándose unos a otros como ejecutivos de La Bolsa en un patio de remate.
El sol magnificente apareció en el horizonte y una bandada de pterodáctilos pasó graznando y dejando caer pequeñas porciones de materia procesada.  Ze, desde la cueva, alzó su mazo y todos retrocedieron temerosos.  Desde la muchedumbre su mujer le lanzó gruñidos amenazantes, pero Ze levantó su arma y la mujer volvió a esconderse entre el grosor de gente.  Ze, bajó a ellos, separó a los hombres de las mujeres, a los niños de las niñas y le pegó en el hocico al lobezno que se había acercado a olerlo; éste corrió aullando a buscar una pared donde protegerse.  Ze, los observó cuidadosamente uno por uno y escogió a quienes vivirían en la cueva; a los otros los espantó con su garrote.  Los niños llamaban al lobezno que prefirió irse murmurando a otra cueva.
Cuando los no elegidos se marcharon, Ze entró a su cueva y todos se ocupaban en oficios de limpieza y orden.  Allá adentro de su cerebro también se producían cambios. Se asociaban pensamientos, palabras y emociones, creando rápidamente nuevos esquemas, apareciendo algoritmos que sustanciaban la realidad, los pensamientos y los sueños, y creaban un nuevo agente en el cerebro: ¡La imaginación!
A diez mil años de aquella noche caótica, erecta y mal oliente, un astronauta que orbita la tierra desde hace dos años en su estación, de repente ha sentido esa sensación prehistórica y que los científicos llaman el Síndrome Ze.
Los deshechos interestelares lo tienen harto; impactan el exterior de la estación y continuamente tiene que salir a realizar aburridas reparaciones. Adentro todo es una estúpida visión de cables, palancas y pantallas; el último vaso de agua le supo a orina y él no fue entrenado para reparar convertidores ni transformadores de líquidos, él es un astronauta no un mecánico.  Para colmo, una nave francesa había tratado una semana antes acoplarse a la estación sin éxito y había estropeado una de las antenas dejándolo incomunicado.
Cando levantó el pequeño martillo para quebrar un termostato y sacar una barrita de zinc que soldaría después en la base de la antena, en ese preciso momento, sintió algo extraño, sus músculos se paralizaron y le sobrevino la sensación prehistórica, el síndrome Ze.  Ese sentimiento del caos y el desorden, ese fugaz deseo de corregir su entorno y pronunciarse y arreglar en definitiva su vida y destino.
Dejó el martillo en el piso, corrió dos niveles por angostas escalerillas, saltó un pequeño puente que separaba un laboratorio de la cabina, abrió la pequeña esclusa de aire y llegó a su camarote.  Apartó el papel aluminio de una de las escotillas que él mismo había colocado para evitar mirar el planeta y sentir añoranza, y observó la Tierra en el horizonte. 
Allá flotaba el planeta azul, el tercer planeta desde el sol donde seguramente todo estaría también en caos.  Esta visión provocó un curso nuevo de sustancias químico-eléctricas en su cerebro, que produjeron a su vez extrañas conexiones de razonamientos nuevos, creando en su conocimiento una frase que volvería a iniciar el viejo ciclo de la especie...
−¡Cómo quisiera agarrarlos a garrotazos!

56 comentarios:

  1. Querido Julio
    Vamos por parte:
    Primero que nada, gracias por tu ´ánimo y buenos deseos en mi blog.
    Tienes un excelente olfato ¿te lo habían dicho?
    Y por último, tu relato impecable, tienes una imaginación prodigiosa.
    Besitos en el alma
    Scarlet2807

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  2. Julio, enhorabuena por tan original, imaginativo y creativo relato.
    Es todo un placer poder leerte.
    Abrazos. Rosa.

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  3. los pucheros de kasioles27 de julio de 2011, 6:50

    Leyendo un comentario que le hacías, dando ánimos, a nuestra común amiga Scarlet, he entrado en tu blog y me ha sorprendido la facilidad de tu expresión.
    Tus neuronas hacen unas sinapsis perfectas, enhorabuena.
    Hay veces que no queda más remedio que hacer como el protagonista de tu relato, remodelar nuestra vida y volver a empezar.
    Saludos.
    kasioles

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  4. Julio, sempre é um prazer ler-te, os teus relatos quase podemos senti-los.

    Um grande abraço poeta.
    oa.s

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  5. Sacar fuera lo que sobra y dejar hueco para lo importante es un trabajo que no todo el mundo puede realizar. Hay que estar muy cualificado mental y emocionalmente para conseguir ordenar, o administrar, o archivar nuestros datos internos.
    Eres un maestro de la pluma, siempre me haces reflexionar y rebuscar en el fondo de tus palabras. Al mismo tiempo disfruto totalmente cuando me sumerjo en un escrito tuyo, es que querría seguir leyendo más y más.

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  6. Querido poeta, amigo mío, he disfrutado enormemente esta lectura pues la he sentido muy muy hermanada con algunas de las inquietudes y estremecimientos que intento plasmar con la escritura... esto es muy grato y me siento acompañada con este relato. Me ha parecido la piedra angular de la emoción humana, me has golpeado magistralmente con ese garrote de Zen,... dos cabos de la misma emoción unidos fuera de espacio y tiempo, dos pequeños generadores neuronales temblando hacia la inmensidad de la existencia humana ...me quedo deslumbrada con este relato que deja entrever el cordón electrizante que existe entre nuestro pálpito y el nuestros ancestros, además de estar escrito con las tablas emocionales del autor, que son potentes.
    El paralelismo entre la erección de Zen y la imagen del garrote me ha parecido sublime, inteligente (he sonreído también) aunque los mensajes invaden todo el texto que se puede disfrutar desde la superficie o sumergirse en él para ahondar en temas fascinantes. Cuando encuentro un relato con esta polivalencia tan equilibrada aplaudo y lo celebro gratamente.

    Ha sido un lujo, Julio.

    Un abrazo infinito y mi admiración siempre.

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  7. Un texto para releer,LÚCIDO y que nos lleva a la reflexión.En esta 'evolución-involución' del Hombre.

    Un placer leerte,JULIO.

    Un abrazo

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  8. Hola Julio, tus escritos están llenos de ternura y fantasía, y es eso lo que hace que los escritores triunfen, aparte de su prosa y su composición acertada en tu caso, otros… no tanto.
    Te mando mi respeto y simpatía. Un abrazo.

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  9. Julio, magnífica historia de pasados y presentes con el mismo resultado. El hombre todo lo quiere arreglar a garrotazos.

    Gracias por llevarme de paseo.

    Besos desde el aire

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  10. Pasa algo y no me deja comentar, a ver ahora.

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  11. Un relato muy imaginativo y que me ha mantenido intrigada hasta el final pue sno esperaba ese desenlace .
    Un saludo

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  12. Cada uno de nosotros en algún momento de nuestra vida experimenta esa sensación ,esa necesidad de sacarlo todo y quedarnos solo con lo que creemos importante o necesario, lo sacamos pero volviendo a meter restos que nos hacen seguir siendo quienes somos.
    Entre un troglodita y un astronauta, una sencilla lectora.

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  13. Texto para reflexionar largo y tendido... Magnífico, Julio, original a tope, auténtico y lúcido. Me ha encantado, sí, volvemos a aquellos tiempos, estamos ya en ello.

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  14. Qué inventiva compañero!! Está genial.
    Me voy complacido y te dejo un gran abrazo

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  15. Una historia salida de la imaginación, ¡Que bien!
    Como siempre que hermoso juego de palabras.
    Un saludo

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  16. El hombre desde sus orígenes siempre ha necesitado de alguien para poner orden y yo me pregunto, quién pone orden ahora al caos que estamos viviendo? Desde el inicio siempre ha existido el ansia del poder,siempre ha habido fuertes y débiles, y siempre se ha escogido a los mejores, pero llega un momento en que uno se harta, se cansa de estar solo, de tanta tecnología que a veces atrasa más que adelanta, y terminas pensando quién me manda meterme en este lío con lo a gusto que estaba yo? Qué carajo pinto aquí? Total, que entre garrotas, mazos y demás igual es preferible quedarse con un bastoncillo...

    Y la risa que me ha dado, cuando esa pobre se ha quedado con todas las ganas...hay que ver lo mal que sienta!

    Besotes!

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  17. Alguien me dijo un día que todo se resumía a un péndulo, que va de la evolución a la involución en un vaivén pemanente. Después de leerte, mis ojos van y vienen persiguiendo el péndulo.
    Es una de las consecuencias de tus textos: me hacen pensar...¡y eso es casi un milagro!
    Un abrazo pendular y evolutivo :)

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  18. Tu relato es magnífico pero nos deja sumidos en una profunda desesperación, porque por más que evolucionemos en ámbitos como la tecnología, la medicina, etc.; en el más importante, en el espiritual, no lo hacemos, seguimos conportándonos como animales, mejor dicho, peor que los animales, porque ellos, al menos, matan para comer y nosotros lo hacemos por maldad.

    Un abrazo

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  19. Hay una errata en mi comentario, debe poner comportándonos ...

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  20. Hay Julio!!! al leer tu relato me acabo de dar cuenta de que yo misma estoy sufriendo el síndrome Ze ese, cuando llego a mi trabajo cada día y veo el desorden que hay, que no hacen caso de nada que van a su aire, y demás, te juro que lo único que me dan ganas es de liarme a garrotazos con todo y con todos!!! te entra una desesperación que no se puede controlar...no entiendo como a los humanos nos gusta a veces complicarnos la vida tanto!!!
    Por otro lado, es triste ver como la historia se repite una y otra vez en círculo vicioso...desde la prehistoria hasta nuestros días, y se seguirá repitiendo por mucho que hayamos avanzado....los mismos errores, los mismos comportamientos...los mismos defectos...los mismos complejos...todo igual...todo es cíclico...y eso quita totalmente la esperanza de que en un futuro esto será distinto....por suerte o por desgracia, no!!! todo va a seguir igual....estamos condenados a tropezar con la misma piedra eternamente....
    Un abrazo Julio. Eres el más grande!!!

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  21. la neurona principal cuando empieza a revolucionarse hace que todas las demás le sigan sin preguntar, es lo que le pasó a tu hombre prehistórico, todos se pusieron a su mandato y le respetaban. De ahí todo lo que nos queda de esos hombres antepasados nuestros, nos funcionará bien la neurona o la tendremos conectada con el espacio exterior?

    La mía funciona unos días si otros no jaja pero al leerte a mi si que se me interconectan todas y me haces deleitar con todas las palabras que nos dejas plasmadas aquí, se unen en una sola y aprenden y ansian de ellas para dejarme atónita con tus relatos:))

    Te espero en el espacio para conectarme sin gravedad:))

    Besitos y sonrisas espaciales :))

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  22. Pues sí, amigo mío. Yo también estoy en un momento Zen. Ansiosa de terminar el curso (me quedan dos días) y tomar mis merecidas vacaciones, he tirado todos los papeles que durante 11 meses he ido acumulando en mi despacho y que ya, con el curso nuevo de poco, mejor dicho, de nada me pueden servir...he de hacer limpieza, tirar lo que no se usa o es servible para hacer y dejar espacio a todos ése otros papeles nuevos que a partir de septiembre iran llegando.

    En casa, sucede más de lo mismo. Siempre hay que renovarse o, de lo contrario, si nos quedamos estancados viendo como la porquería nos llena nuestro horizonte, el caos se apodera de nuestras vidas...

    Yo procuro no golpear, soy defensora de la tolerancia, el diálogo y el intercambio de opiniones, pero aún así, a veces, también me gustaría liarme a dar garrotazos...

    Muy reflexivo tu relato de hoy y una secuencia de imágenes enlazadas con precisión.

    Besos.

    PD
    gracias por participar tan activamente en mi espacio!

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  23. Hoy he dedicado un post a Luis Fernández Duque (Navarro).
    Tú eres una asignatura muy difícil, de ésas que necesitan ser estudiadas al dedillo, por éso, me ha quedado pendiente para septiembre.

    Besos.

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  24. Hola JULIO!!

    Extraordinario relato!!Cómo es posible que nos guste tanto el desorden y el caos...,pero llega un momento que las neuronas dicen basta!!! y tenemos que reorganizarnos no solo nuestro entorno sino dentro de nosotros mismos también hay que hacer cambios,esos cuestan más...pero con paciencia...

    Ya no me sorprende tu habilidad y destreza escribiendo,lo que me sorprende es tu gran imaginación,jaja!!
    Mi enhorabuena,amigo mío!!

    Un abrazo!!

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  25. Y de repente -como por arte de magia- se unió la primera frase con la última y se oyó:
    "−¡Esta cueva ya es insuficiente para todos! −¡Cómo quisiera agarrarlos a garrotazos!"- Ozna, Ozna, Ozna... Y el planeta Tierra comenzó a rodar como una inmensa bola, en la cual no podía distinguirse costura alguna que revelara dónde se hallaba el principio y dónde el final.
    Y así fue como un ingenioso Escritor echó a rodar una magnífica narración que -a primera lectura- pareció ser el producto de su frondosa imaginación, pero que “entrelíneas” no era más que un profundo y certero análisis de nuestra existencia.
    ¡Bravoooooooooooo! Excelente. Un fuerte abrazo!!!

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  26. Julio, como siempre tus prolijos relatos son una obra de arte con mensajes que invitan a la reflexión...por muy interesante que sea una tarea humana, siempre sde convertirá en rutina y el cerebro termina en un caos de aburrimiento que le implusa a explorar nuevas posibilidades...es un placer leerte. Recibe un fuerte abrazo.

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  27. Muy bueno, y especialmente entretenido. Pero creo que a este relato le otorgó un valor agregado. Ha dejado escapar un poco de esa prosa fantástica que reserva solamente para otro tipo de trabajos.
    Tanto así que ha conseguido que sea fácil de leer, completamente aceptable y probable y además entretenido. Al menos es mi humilde opinión.
    Como siempre, un placer leerle, don Julio.
    Un gran abrazo.

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  28. Vaya cómo me gustaría saber expresarme como tú lo haces.
    Ese proceso evolutivo e imaginario que va conformando eras,épocas, etapas del planeta y ese final estallido donde nos dejas bien claro que cualquier caos puede producir un efecto involutivo(yo creo que ya va haciéndolo)donde gruñir será lo mejor que hagamos...
    Fascinante.
    Besos.

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  29. Julio, me gusta muchísimo este texto, y me dejas sonriendo al final, con esa frase genial... realmente yo quiero agarrar a mucha gente a garrotazos, tendré el síndrome Zen?
    Me gusta la doble trama en tu historia y la diversidad temporal excelente texto, besos

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  30. Original. entrenedido y bien relatado, no se puede pedir más.
    Saludos

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  31. agregar algo a lo ya antes dicho por otros es una redundancia

    besitos y buen jueves

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  32. Este hombre cada día me sorprende más. Esta vez con un mazo enormeeeeee que no da bajado y él pobre hombre que pensaba que son ese mazo lo tenía todo arreglado jajajjajajajjajja. Un caos...eso era su pobre vida y la tuya...unaaaaa plaza de torosss torerooooo, torerooooo!!!Maestro...me rindo a tus relatos,no dejas de sorprender...eres mágnifico!!!Besitossss mil torero!!!!

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  33. Adoro la creatividad y el que produce placer con su obra.

    Bravo !!! Te saludo desde el mar, Liliana

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  34. Que ocurrencias tienes...es una historia de paradoja del tiempo..dos sucesos diferentes con la misma sensación de caos..
    La frase.."La mujer, acostumbrada a esos escarceos amorosos, deslizó sus piernas, apartó a los niños y se acercó tierna aleteando las pestañas como una brontosauria en celo,.." me ha hecho soltar una "risotá",,
    Besitos..

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  35. Don Julio Dìaz-Escamilla:
    Humildemente vengo a pedirle, que a pesar de la multitud de asuntos que reclaman sus menesteres, tenga a bien pasar por mis lares para verter su siempre valiosa opinión sobre un relato que acabo de publicar. Tanto en cuanto y a sabiendas de su destreza en estas lides, será para mí un orgullo que vuecencia tenga a bien emitir su parecer. A cambio, le ofrezco opípara cena, vino de Provence, música de cítaras y lo que su eminencia mande.
    B.S.M. Eduardo.
    (Traducción)
    Oye, Julio, qué tal si te pasas por mi blog y me dices qué te parece el relato que he publicado. Sin contemplaciones, como si fuese tu alumno…¡qué más querría yo!
    Un abrazo…perdón…Beso su mano..:):):)
    (Ahora puedes reírte :) ¡pero no borres el comentario, por favor!

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  36. Querido Julio, impecable relato que solo una brillante imaginación puede redactar.
    eres increible uno se engancha hasta el final y quiere seguir leyendo, te felicito.
    besitos para ti, que Dios te bendiga.

    Si lo deseas en El Sentir del Poeta publique unos poemas de Merche Marín, te aviso por si deseas dejarle unas palabras.
    besitos para ti querido amigo, que Dios te bendiga.

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  37. Hola Julio
    En primer lugar, espero que hayas leído el comentario que dejé en mi blog, explicando y dándote las gracias.
    El relato me encantó, tienes una imaginación prodigiosa y eres capaz de trasportar al lector a tu terreno...ya sabes que pienso que eso pocas personas lo pueden hacer.

    Un beso y gracias por todo

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  38. Impecable capacidad para atrapar al lector , Escribe de manera magistral y adentra al lector en cada secuencia. Es usted realmente brillante. Saludos.

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  39. Para saludarte y desearte un feliz fin de semana.
    Mil gracias Julio por tu comentario en mi blog, bellísimo y esperanzador. Digno de la persona que eres.
    Con mi admiración!
    Un abrazo

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  40. Tu ingenio, trabajo diario y la cratividad acompañan tus
    exquisitas entregas, esplédido tema que reúne temáticas tan variadas y a su vez conforman un todo al final del relato.
    ¡GENIAL LA IDEA!!!
    Aplaudo tan original y selectivas imágenes.

    Un abrazo positivo.
    mara

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  41. Me gusto mucho tocayo, en verdad creo que todos nosotros de vez en cuando padecemos el sindrome de ZE, con algunos de nuestros semejantes lo bueno es que como el astronauta sabemos refrenarnos, saludos des Guatemala, con aprecio SL

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  42. Magnífico relato. Muy inteligente, con paralelismo incluido. Excelente. Un abrazo.

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  43. No hemos avanzado mucho desde entonces.
    Eso si, lo hemos disfrazado.

    Saludos.

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  44. Enhorabuena por tu texto, el principio me ha recordado al "Clan del oso cavernario", es una entrada muy fácil de leer.
    Y para concluir diré que "un garrotazo a tiempo puede solucionar muchas cosas".
    Si quieres puedes pasarte por mi blog y darme tu opinión, me encantaría.
    http://lairaconira.blogspot.com/
    1 beso combustionado

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  45. Scarlet2807: ¡Que te despabiles, mujer! Eso ha dicho uno de los autores que me acompaña. Gracias por tu visita, pero queremos leerte. Eso ha dicho otro autor que anda conmigo. Abrazos.

    Rosa Mª: Gracias mil por tu visita. En realidad, Ze y el astronauta andaban girando hace mucho por esta cabeza y hasta hoy les ha dejado un poquillo libres. Abrazos.

    los pucheros de kasioles: Tengo por costumbre ir al espacio o casa o blog de quien me comenta, pero en tu caso no he encontrado forma de conocer tu escritura, ¿podrías enviarme el enlace de tu morada -o celeste o verde o azul?-. Gracias por venir. Un abrazo y ¡a darle ánimos a Scarlet? Un abrazo.

    OceanoAzul.Sonhos: Gracias, poeta de aromas, inmensidades y colores. Gracias por hacernos viajar en tu poesía con esa claridad y luz de tus versos. Un abrazo.

    merche marín: Gracias, poeta amiga, por tus conceptos y enorme vibración para este autor que se apoya en ustedes para seguir creciendo. Un abrazo grande.

    Gabriela Amorós: Gracias, poeta maravillosa, tu reciente escrito es para esculpirlo en la emoción y leerlo una y mil veces, y cada vez dejarnos arrastrar por la indomabilidad de tus letras. Mil felicitaciones por ello. Gracias, además, por disfrutar de estos escritos. Un abrazo indomable.

    Elsa Tenca-Mariani: Gracias Po-ética por tu permanencia, tus palabras y tu apoyo a este cuentico. Un abrazo.

    Lola: Con respeto, simpatía y agradecimiento recibo tu abrazo, querida amiga. Un placer que nos acompañes.

    Rosa: Hay una inclinación atávica a los garrotazos, aunque nosotros preferimos las palabras. Gracias mil por venir. Un abrazo.

    María: Ha salido tu comentario, María, impecablemente. Un abrazo.

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  46. Chelo: Gracias por tu visita, tu lectura, y por supuesto, tus comentarios. Inapreciable. Un abrazo grande.

    josejosesita: Entiendo que no hay lectores sencillos ni simples, sólo lectores. Tu codificación es tan importante como el más letrado que me lea -así de simple-, por ello mil gracias. Por tu tiempo y dejarme tus apreciaciones. Ya lo dije ante, invaluable. Un abrazo.

    Julie: Ya ves, poeta lo que ocurrió con tu árbol, ahora cadáver, por un pelmazo que no tiene derecho ni al aire que respira. Un abrazo gigante.

    Omar(enletrasarte): Gracias, poeta, por tus apreciaciones y, que te vayas complacido, es todo un logro. Un abrazo.

    Rosa.E: Mil gracias, amiga mía, por tus apreciaciones. Un abrazo grande.

    ion-laos: Gracias, Tierra de violetas, por tanto que nos das. Espero que tu chico se haya recuperado. Un abrazo gigante y violáceo.

    Eduardo: Siempre tus comentarios son una gotita de sabiduría, poeta amigo, gracias por ello. Un abrazo grandotote.

    Jessenia: Ciertamente tu comentario es, justamente, el mensaje de lo fabular y ficción de este cuentico. Somos extraños, la raza humana. Un abrazo.

    METAMORFOSIS: En algún momento todos nos sometemos al Síndrome Ze; eso me ha quedado muy, pero muy claro. Un abrazo grande.

    Simplementeyo: Seguimos conectados sin gravedad, amiga mía. Espero que el síndrome Ze no venga a estropearnos tus fantásticas fiestas. Un abrazo.

    Mascab: Gracias, Mascab, y que tus vacaciones sean disfrutables con prudencia, dicha y sabiduría. Aprovecho para felicitarte por la generosidad de mostrar a tus lectores otras plumas, especialmente por lo de don Luis Fernández Duque, quien ahora anda de vacaciones también, con sus padres. Invaluable. Un abrazo.

    estrella: Para ser honesto, también me sorprende lo fabular de los personajes que aparecen en mi parte consciente. Un gran abrazo por tus palabras y apreciaciones. Gracias mil.

    Diana Profilio: Mi escritora y pintora, gracias por tu inventiva, tu apreciación y cariño, ciertamente es invaluable tenerte aquí con nosotros. Ahora me voy a quietarle las costuras al planeta. Un abrazo grande.

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  47. Cinarizina: Agradezco tu lectura, tus comentarios y reflexiones. Ciertamente es invaluable, de cuando en vez, pensarnos un poquillo como raza y congéneres. Un abrazo.

    Emanuel Carrizo: No sé qué haré con usted, don Emanuel. Le digo que me siento muy orgulloso de ser su amigo, de leerle en su Sol de Junio, y de abrazar ESTE PREMIO PROVINCIAL EN CUENTO QUE ME HONRA porque de alguna manera estoy involucrado en su hacer como escritor. Le felicito y abrazo efusivamente. ¡Albricias!

    Marinel: Yo agradezco a mis personajes y a ti el comentario, ellos son los hacedores de mis letras, escritora amiga, ellos merecen tus abrazos y felicitaciones. Gracias por todo.

    Mixha Zizek: Viniendo el comentario de una académica escritora, me siento doblemente homenajeado. Gracias por tanto, Michele. Gracias mil.

    Antorelo: Gracias, escritor amigo, por tu permanencia ¡apareciste! Y tus comentarios. Un abrazo.

    elisa...lichazul: Asumo entonces que no te gustó el relato ¿o sí? Gracias por pasar por aquí. Un abrazo, poeta.

    midala: ¡Vaya, apareció mi torero, torero! Sabes, escritora amiga, que me hacen falta siempre tus Torero, torero. Así de simple, que cuando no los miro, me digo ¿y ahora qué hice? Gracias por tanto.

    Liliana Lucki: Gracias mil, Liliana, deseo, de corazón que te sientas bien en Hablapalabra, como verás aquí hay buenos, muy buenos amigos escritores y escritoras. Un abrazo.

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  48. Simplemente Mirella: Como una brontosauria en celo ¿qué te parece? Y el pobre con erección y glúteos dormidos, en fin. Gracias por tu lectura, Mirella, un fuerte abrazo.

    Eduardo: Sabrá, vuesa excelencia, que haré un encogimiento del pasar de horas y pondré pie en su escrito para poner inteligencia y decoro en lo que su pluma ha expelido y, como siempre, si la providencia lo permite, disfrutar de sus bellas letras, que si no lo son, sabrá que un garrote me acompaña y sabré dar palo a diestra y siniestra. Enterado sea, pues, de mis intenciones, y que no sabré perdonar mi opípara comida, mi vino, la cítara y alguna brontosauria que tenga a bien dispensarme. Un abrazo grande.

    El Sentir del Poeta: Gracias amiga mía, por tanto que das a los poetas de la red. Enhorabuena por la magnífica poeta Merche Marín, es exquisita. Un abrazo.

    Princesa115: Sí, querida mía, le he leído y aliviado de que mis palabras no tengan otra interpretación que el cariño y solidaridad con que fueron expresadas. Mil abrazos a tus Haikus.

    S.A.D.E.FILIAL VILLA MARIA: Abrazos y felicitaciones por sus escritores de nuestra Villa María, Córdoba. Felicitaciones.

    Rosa.E: Estoy para servir, para apoyar tus letras, tus inquietudes y sentires. Un abrazo.

    aamanecerdeluniverso: Gracias, Mara, gracias por estar siempre cerca nuestro y apoyarnos con tus comentarios y conceptos. Un abrazo.

    STARLIGHT: Gracias, Julio, gracias por traernos los aromas de la manzanilla, el pino, los chuchitos, tamales y la tortilla de maíz, todo ello con marimba y chirimilla. Un abrazo grande, chapín de oro.

    Alma Mateos Taborda: Oiga, poeta, gracias y felicitaciones por la estupenda grabación que hizo de la poética de Merche Marín, inapreciable. Un abrazo.

    TORO SALVAJE: Si su salvaje apreciación lo dice, así será. Un abrazo, amigo mío.

    Laira: Haré un tiempo para ir a visitarte, querida, eso sí, prepárate porque mi fidelidad con los amigos es incuestionable (sé que suena a amenaza); ya iré a visitarte. Un abrazo.

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  49. Julio, maestro, como siempre haciendonos pensar, sumergirnos en tus letras...
    Me ha gustado mucho el paseo por la evolución del raciocinio humano...
    Y su posterior traslado de la edad del neandertal a los dias actuales...
    El caos que puebla la mente humana, la capacidad del hombre de racionalizar, de avanzar y evolucionar... la inteligencia en estado puro,por no haber sido utilizada... y su capacidad para protegernos y sobrevivir..

    Me ha gustado muchisimo, como siempre...
    No importa la época en la que vivamos, lo importante es que somos todos humanos, y que en ocasiones el aburrimiento, la monotonia adormecen el cerebro de un modo tal, que pasamos de interconexionar las neuronas...

    Afortunadamente, tus neuronas funcionan en una conexión perfecta que no regala magníficas letras..

    Un abrazo gigante.

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  50. Está claro que la historia se repite, que todos tenemos un límite y que de alguna manera salta cuando algo nos sobrepasa. Pero eso es bueno, así reaccionamos y empezamos a mejorar. Me ha gustado mucho este relato, siempre me sorprendes. Casi me lo pierdo. Un bessito.

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  51. El hombre con su inteligencia y esa pretensión de visitar otros mundos cuando en el suyo no ha logrado ni con un garrotazo poner orden. Para reflexionar!!
    Un gusto como siempre leerte.
    Un beso...

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  52. Julio...insuficiente me siento yo...por lo que vas publicando y tan interesante, atrapa empezar a leer cada uno de todos tus relatos...y me digo habla palabra...porque nosè expresarme bien ante ti...siento como que alguien me empuja a decirte de mi agradecimiento, para que sepas que de a poco voy leyendo internàndome en tu blog...que recien empecè a conocer y conocerte...gracias por estar
    un Beso

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  53. Me ha gustado mucho este relato, Julio. El síndrome Ze se extiende por siglos y por siglos. Descartar lo que nos molesta, crear un espacio propio para uno mismo, para la propia familia. Solucionar problemas y al mismo tiempo sentir la pasión de la vida, la pasión sexual, la potencia de poder hacer cosas que propicien un cambio. Además de ser una delicia este cuento tiene un conocimiento de nuestro pasado genético. Seguramente las mismas secuencias genéticas de adn animaron a ese hombre prehistórico y al astronauta. Al fin y al cabo el cromosoma Y del varón jamás se cruza. Así que la memoria de la especie pervive de un modo pulsante.

    Me ha encantado
    Felicitaciones
    Abrazos
    Ana

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  54. Estimado Julio llegue hasta aquí siguiendo un enlace en una de tus últimas entradas y me siento harto gratificado después de leer el Síndrome Ze.
    Una idea sencilla y primitiva para las primitivas neuronas de un cavernícola y un salto de miles de años para recrear esa misma idea sencilla y primitiva para las primitivas neuronas en que se apoya la humanidad.
    Entrechoco las palmas para tí.

    Un gran abrazo

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